Conociendo la importancia que tenían sobre los hogares colombianos las radionovelas, se lograron adecuar a la televisión, construyendo distintas escenografías bastante teatrales y económicas, logrando re-construir la historia radial dentro de la televisión tratando de llegar a una exactitud pura de lo que los radiodramas nos hacían imaginar. Aparecieron programadoras, con novedosos contenidos televisivos, dramáticos (en el sentido real de la palabra), informativos, históricos y humorísticos, dando un aire más cultural a la televisión. Nacieron canales privados, arrasando con la mayoría de la audiencia y dejando en el limbo a las programadoras y frecuencias televisivas públicas, quienes se encargaron tal y como lo hacen hoy día en preservar la cultura en los hogares colombianos.
Llegó el nuevo milenio, y con éste nuevas tendencias traídas del exterior, con nuevos enfoques para la televisión nacional, trayendo también una incontrolable gripe visual.
Realities son esa nueva modalidad de gripe, o así lo llamo yo. Creo que más que una gran cantidad de programas "nuevos", lo que está detrás de estos, es una economía salvaje, incesante, y que está al acecho. Si le suena a disco rayado, o a discurso izquierdista, no es ni lo uno ni lo otro. La televisión, y en sí cualquier medio de comunicación colombiano, siempre ha estado a 'merced' del capitalismo que promulga EE.UU., de cualquier material que sea aprobado por estos, es directamente pagado en exceso, para ser usado en nuestro país. En otras palabras, más mercantilización que la que hace la industria norteamericana con los países en desarrollo (como ahora nos llaman) en textiles, minería, flora, elementos químicos y demás materias primas encontradas y comercializadas en nuestro país, ahora, se apropiaron de lo que transmitimos a diario en nuestros medios. Con realities se apropiaron de la programación televisiva nocturna en Colombia, momento en que hay más familias conectadas al canal, y en donde la pauta publicitaria es más cara que el resto del día. Como una epidemia se fue contagiando a nivel latinoamericano la televisión con estos programas. Y es que el malestar que me causan este tipo de 'shows', es la manera en que los participantes de éstos, tienden a 'regalar' su privacidad, o más bien a vender, siguiendo al pie de la letra esa economía de libre mercado, con cientos de millones de pesos como premio por ese esfuerzo que hacen a lo largo del programa.
Desde pasar hambre, hasta no tener privacidad en el baño, son muestras de lo que tanto hombres como mujeres son capaces de hacer por obtener algo de dinero (fácil), reconocimiento y '5 minutos de fama'. Esta idea se propaga y se vuelve como algo con lo que hay que vivir a diario, algo que no podemos evadir, ni controlar, algo que se convierte en prendedizo, que muta con el tiempo y con el espacio y de lo que desafortunadamente no hemos encontrado cura, como la gripe, Colombia sufre visualmente de ésta, con síntomas de ojos llorosos (llanto de sobra), congestión nasal (exceso de realities al tiempo),y dolor corporal (desconsuelo de la forma en que nos vendemos). Es algo que tenemos que soportar en el mercado, en los buses, en los taxis, en la familia, en los colegios y universidades, en el trabajo y hasta en misa. Tal cual una gripe común, intolerable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario